Economía

Crisis por fiebre porcina africana amenaza producción, empleo y seguridad alimentaria en República Dominicana

Santo Domingo, República Dominicana. — El presidente de la Federación Dominicana de Porcicultores, Miguel Ángel Olivo Rodríguez, advirtió que la fiebre porcina africana (FPA) ha evolucionado hacia una crisis estructural que compromete seriamente la producción nacional, el empleo y la seguridad alimentaria en la República Dominicana.

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El dirigente explicó que la enfermedad ha tenido un impacto sostenido en el sector porcino, afectando de manera directa a cientos de productores, especialmente a pequeños y medianos criadores que dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos. Señaló que las pérdidas acumuladas, junto con la disminución de la producción, han generado un escenario preocupante que podría agravarse si no se adoptan medidas más efectivas y coordinadas.

Asimismo, indicó que la persistencia de la FPA ha provocado una reducción en la disponibilidad de carne de cerdo en el mercado local, lo que a su vez incide en el alza de precios y en el acceso de la población a este producto básico dentro de la canasta familiar. En ese sentido, advirtió que la situación no solo afecta al sector agropecuario, sino que también tiene implicaciones económicas y sociales más amplias.

Mientras tanto, el productor porcino Ambiorix Cabrera reiteró que, a su juicio, la medida más efectiva para enfrentar la enfermedad debió ser la implementación de una cuarentena nacional estricta, acompañada de la eliminación total de la crianza de cerdos por un período de dos a tres años. Según explicó, este tipo de acciones ya se ha aplicado en el pasado en otros contextos, logrando erradicar la enfermedad y permitir una recuperación más sólida del sector.

Cabrera consideró que las estrategias adoptadas hasta el momento no han sido suficientes para contener la propagación del virus, lo que ha permitido que la crisis se prolongue y afecte la estabilidad de la producción porcina en el país. A su entender, se requiere una intervención más drástica, aunque implique sacrificios temporales, para garantizar una solución definitiva.

Ambas posiciones reflejan la creciente preocupación dentro del sector porcicultor, que enfrenta uno de sus momentos más críticos en los últimos años. Productores y representantes coinciden en la necesidad de fortalecer las políticas sanitarias, mejorar los mecanismos de control y aumentar el respaldo institucional para mitigar los efectos de la enfermedad.

En medio de este panorama, el desafío para las autoridades radica en equilibrar las medidas de control sanitario con la protección de los productores y la garantía del abastecimiento alimentario, en un contexto donde la fiebre porcina africana continúa representando una amenaza latente para el sector.