Estudio revela que adultos con obesidad logran reducir su riesgo cardiovascular gracias al uso de medicamentos
LONDRES, Reino Unido. – Un estudio internacional publicado en la revista científica The Lancet concluyó que los adultos con obesidad mayores de 40 años presentan actualmente niveles de presión arterial y colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", cada vez más similares a los de personas con un índice de masa corporal (IMC) normal, un cambio significativo respecto a la situación observada hace tres décadas.
La investigación, basada en datos recopilados durante 30 años en países de altos ingresos, atribuye esta mejoría al incremento en el uso de tratamientos para controlar la hipertensión arterial y reducir el colesterol, especialmente medicamentos como las estatinas.
Los investigadores destacan que esta tendencia refleja importantes avances en la prevención de enfermedades cardiovasculares, al demostrar que un mejor acceso a terapias farmacológicas puede disminuir considerablemente los factores de riesgo en personas con obesidad.
Majid Ezzati, investigador de la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres y uno de los autores del estudio, explicó que los resultados muestran cómo el tratamiento médico ha permitido que muchos adultos de mediana y avanzada edad con obesidad reduzcan su riesgo cardiovascular hasta niveles comparables con los de personas que mantienen un peso considerado normal.
No obstante, los especialistas subrayan que estos hallazgos no significan que la obesidad haya dejado de representar un problema de salud. Advierten que el exceso de peso continúa asociado a múltiples enfermedades crónicas, entre ellas la diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer, trastornos articulares y complicaciones metabólicas, por lo que insisten en la importancia de mantener hábitos saludables junto con un seguimiento médico adecuado.
El estudio resalta además la necesidad de seguir fortaleciendo las estrategias de prevención, el acceso a tratamientos eficaces y la promoción de estilos de vida saludables para reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo.

