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De la tristeza por el retiro de Messi a la ilusión por el talento joven: la transición de Argentina

BUENOS AIRES.— La selección argentina comienza a escribir una nueva página de su historia. Después de más de dos décadas con Lionel Messi como protagonista indiscutible, la Albiceleste se prepara para afrontar una etapa diferente, marcada por la nostalgia de la despedida del capitán, pero también por la aparición de una generación de jóvenes talentos que comienza a reclamar su espacio.

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Messi, de 39 años, anunció el pasado 31 de agosto su retiro de la selección argentina, poniendo fin a una trayectoria internacional de más de 20 años. La decisión llegó después de la final del Mundial de 2026, en la que Argentina cayó ante España, y cerró definitivamente un ciclo que incluyó la conquista de la Copa América en 2021 y 2024 y el Mundial de Qatar 2022. 

La despedida del astro argentino produjo tristeza entre los aficionados, pero el propio Messi dejó en su mensaje una referencia al futuro. “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, escribió al anunciar su decisión. 

Esa frase resume buena parte del momento que atraviesa Argentina: el adiós a una figura prácticamente irreemplazable y, al mismo tiempo, la necesidad de abrir espacio a los futbolistas que deberán asumir el protagonismo durante los próximos años.

Un adiós que cierra una era

La salida de Messi no significa solamente la pérdida del máximo goleador histórico y del jugador con más partidos disputados con la selección argentina. También representa el final de una etapa en la que prácticamente todos los caminos ofensivos del equipo pasaban por el número 10.

Durante 21 años con la Albiceleste, Messi disputó 207 partidos y marcó 125 goles, cifras que lo colocan en la cima de los registros históricos del seleccionado.

Su recorrido estuvo marcado inicialmente por las críticas y por la comparación permanente con Diego Maradona. Sin embargo, con el paso del tiempo, el jugador consiguió transformar esa relación con la afición argentina y terminó convertido en uno de los mayores símbolos deportivos del país.

El Mundial de Qatar 2022 representó el punto culminante de esa historia. Después de años de frustraciones, Messi levantó finalmente la Copa del Mundo y completó una colección de títulos internacionales que también incluyó dos Copas América.

Incluso después de conquistar el Mundial, continuó defendiendo la camiseta argentina y llegó a disputar el Mundial de 2026, donde marcó ocho goles y terminó como ganador de la Bota de Plata. Ahora, sin su presencia, Argentina tendrá que encontrar nuevas formas de competir.

Nadie puede ocupar exactamente el lugar de Messi

La primera conclusión que surge en el nuevo escenario es que Argentina no necesita encontrar un futbolista idéntico a Messi, porque ese jugador simplemente no existe.

El desafío de Lionel Scaloni consiste en redistribuir responsabilidades y encontrar una estructura capaz de mantener la identidad competitiva del equipo sin depender de una sola figura.

La discusión ya comenzó alrededor de nombres como Nicolás Paz, Franco Mastantuono, Claudio Echeverri y Thiago Almada, además de futbolistas que ya tienen un recorrido importante con la selección, como Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister.

Nico Paz aparece especialmente señalado por sus características. El jugador ha sido utilizado en posiciones ofensivas y cuenta con capacidad para asociarse, conducir y generar juego entre líneas. Tras la despedida de Messi, una actuación destacada ante Bolivia reforzó la atención sobre su figura. 

El propio proceso de renovación ya había comenzado antes del retiro del capitán. En la convocatoria para el Mundial de 2026, Scaloni incluyó a Paz y otros futbolistas que representaban una generación diferente a la de los campeones de Qatar. 

Nico Paz, uno de los nombres del futuro

Entre los jóvenes que buscan convertirse en protagonistas, Nico Paz ha ganado especial atención.

El futbolista se ha convertido en una de las alternativas que más se mencionan cuando se analiza cómo Argentina puede reorganizar su ataque sin Messi.

Su capacidad para jugar entre líneas, asistir a sus compañeros y llegar al área le ofrece a Scaloni una herramienta diferente para construir el juego ofensivo.

Después de la despedida de Messi, Paz tuvo la oportunidad de asumir mayor protagonismo y respondió con una actuación destacada ante Bolivia, en la que marcó un gol y dio una asistencia. 

No se trata, sin embargo, de designarlo automáticamente como “el nuevo Messi”. La propia magnitud de la carrera del capitán hace que cualquier comparación resulte prácticamente imposible.

La expectativa está puesta, más bien, en que Paz pueda desarrollar su propio camino y convertirse en uno de los referentes de la próxima generación.

Mastantuono y la presión de ser una promesa

Otro nombre que genera expectativa es Franco Mastantuono, uno de los jóvenes argentinos que ya ha experimentado la presión de las grandes expectativas.

El futbolista regresó a la selección después de quedar fuera del Mundial y marcó su primer gol con la Albiceleste en una goleada sobre Burkina Faso. Mastantuono ha reconocido públicamente que entiende la exigencia que existe alrededor de su figura. Su evolución será seguida con atención porque pertenece a una generación que tendrá que asumir responsabilidades cada vez mayores.

Junto a él aparecen otros jóvenes como Echeverri y Prestianni, mientras que jugadores como Julián Álvarez y Lautaro Martínez representan el puente entre la generación campeona y los nuevos talentos.

Julián Álvarez y Lautaro, piezas de continuidad

La renovación argentina no comienza desde cero.

Scaloni conserva futbolistas que ya tienen experiencia en grandes escenarios internacionales y que pueden asumir una parte importante del liderazgo deportivo.

Julián Álvarez y Lautaro Martínez son dos de los principales nombres en ataque. Ambos cuentan con experiencia en clubes de primer nivel y ya han vivido partidos importantes con la selección.

La presencia de estos jugadores permite que la transición no dependa exclusivamente de los jóvenes.

La idea es combinar experiencia y renovación, manteniendo una estructura competitiva mientras los nuevos talentos adquieren protagonismo.

Una generación que ya demostró que puede competir

La renovación tampoco significa que Argentina haya perdido su identidad.

El equipo dirigido por Scaloni llega a esta nueva etapa después de varios años de resultados importantes y con una generación que ya demostró capacidad para competir al máximo nivel.

Además de Messi, futbolistas como Enzo Fernández, Mac Allister, Julián Álvarez, Lautaro Martínez y otros integrantes del plantel mundialista todavía forman parte del proyecto.

Scaloni ha señalado anteriormente la importancia de mantener una estructura reconocible y, al mismo tiempo, contar con jugadores capaces de aportar diferentes características cuando el partido lo requiera.

Esa combinación puede ser clave para que Argentina no tenga que empezar nuevamente desde cero.

Scaloni, el encargado de conducir la transición

En medio del cambio generacional, Lionel Scaloni aparece como una de las principales figuras de continuidad.

El entrenador fue quien acompañó a Argentina durante la etapa más exitosa de su historia reciente y ahora tendrá que dirigir una selección sin su principal referente.

La continuidad del técnico permite que el proceso de renovación se realice sobre una base conocida.

Scaloni ya ha comenzado a probar alternativas y observar a jugadores jóvenes con miras a los próximos compromisos internacionales. Su planificación apunta también hacia la Copa América de 2028. 

El desafío será encontrar un nuevo liderazgo dentro del vestuario y, al mismo tiempo, definir cómo se distribuirán las responsabilidades ofensivas.

El número 10 y el peso de una camiseta

Uno de los aspectos simbólicos de la transición será determinar quién llevará el número 10.

Durante años, esa camiseta estuvo asociada casi exclusivamente con Messi, una situación que hizo que el dorsal adquiriera un peso especial dentro de la selección.

El debate incluso llegó a plantear la posibilidad de homenajear al argentino retirando simbólicamente el número. Sin embargo, las reglas de FIFA impiden retirar definitivamente dorsales en competiciones oficiales como el Mundial y la Copa América. Más allá del número que utilice el próximo jugador, el verdadero desafío será llenar el espacio futbolístico y emocional que deja Messi.

El último adiós

Aunque Messi anunció su retiro el 31 de agosto, la selección argentina decidió ofrecerle una despedida especial.

La Asociación del Fútbol Argentino convocó al capitán para los amistosos de septiembre y octubre, con la intención de que pudiera despedirse oficialmente ante su público.

El último de esos encuentros está programado para este 6 de octubre en el estadio Monumental de Buenos Aires, frente a Benín. 

Será la última oportunidad para que la afición argentina vea a Messi con la camiseta nacional en un partido de despedida.

El escenario será particularmente simbólico: el mismo país que durante años lo cuestionó, después lo acompañó en las derrotas y finalmente celebró con él los títulos más importantes de la historia reciente.

Del vacío a la ilusión

La salida de Messi deja un vacío evidente. No solo por sus goles y asistencias, sino por la sensación de seguridad que generaba tener al mejor jugador de su generación dentro del campo.

Pero Argentina también tiene razones para mirar hacia adelante.

Nico Paz, Mastantuono, Echeverri, Prestianni y otros jóvenes representan una camada que comienza a ganar espacio, mientras que futbolistas como Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Mac Allister pueden asumir mayores responsabilidades.

La transición será inevitable y probablemente llevará tiempo.

Lo que está claro es que Argentina ya no tendrá a Messi para resolver partidos con una jugada individual, un pase imposible o una definición que parecía reservada únicamente para él.

Ahora deberá construir una nueva identidad alrededor de un grupo.

La tristeza por el adiós del número 10 convivirá así con la ilusión que generan los jóvenes que llegan detrás. Y mientras Messi cierra una historia de más de dos décadas, la Albiceleste comienza a escribir otra.

El desafío para Scaloni y su nueva generación será demostrar que Argentina puede seguir siendo protagonista después de Messi, no intentando encontrar otro Lionel, sino construyendo un nuevo equipo alrededor de los talentos que ya están apareciendo.

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